domingo, 8 de junio de 2014

Silius


Silius ha despertado de un letargo en hielo en un inframundo de olvidos que no fue recíproco. El tiempo contemporáneo es diferente, una raza de humanos se ha vuelto intolerante a las creencias de los antiguos y de sus ancestros fenecidos. Silius, es el último de su especie, de esa casta noble de fuego y sangre que antes se oían mencionar en las canciones de héroes y en clérigos de camposantos cercanos a bosques ahora talados y convertidos en alquitrán.

Hoy los vientos rugen como Silius, el hombre ha logrado dominar los cielos, el mar y los espacios sagrados del cosmos. El hogar de Silius ha sido arrancado de la virtud y de los miedos humanos. El humano volverá a sentir el temor del pasado, el confronto está cerca y el último dragón intentará no perecer en los fuegos cruzados que dibujaran alegorías en los cielos sin profecías. Los humanos volverán a creer en su interior y en los ojos desolados propios de la incertidumbre.

Autor: Raúl Silverio Carbajal
© Derechos Reservados

Imagen: google 

Interior


Te recuerdo desnuda y frágil, efímera e intuitiva a mis movimientos silenciosos, Tú, diminuta entre sábanas y nocturnos, entre ayes y amaneceres con formas de tu alma de mujer, con tu nombre en mi memoria y mis visiones desde el acuoso extraño y denso cuando juego sobre tu piel hacia tu interior.

Autor: Raúl Silverio Carbajal
© Derechos Reservados

Imagen: google

domingo, 1 de junio de 2014

Urbe Homicida

Ellos se habían amado con ese ímpetu de desvelo desenfrenado de nocturnos en diurnos ahora distantes. Sus conocimientos extraviados los habían hecho lejanos el uno con el otro, el varón y la dama, ahora eran irreconocibles en su sabiduría de ocultismo en su psique por individual.

El varón y la dama tomaron rumbos diferentes, opuestos a su estado, e inconsciente esperaban al tiempo sabio.

¿Qué había ocurrido?

Los días los habían atropellado en sus menesteres de sol y luces absurdas y sin brillo, sus mentes oscuras habían sucumbido por ese mundo simulado en la sociedad corrupta que inunda las calles invisibles a los incautos.

Los ruidismos contaminantes con sus decibeles subliminales acompañados de imágenes facilistas, terminaron una misión de desvirtuación por causa.

El efecto luz había ganado y las urbes celebraban en su cotidiana y homicida mediocridad.
 
Autor: Raúl Silverio Carbajal
© Derechos Reservados

Imagen: google