lunes, 13 de octubre de 2014

Ojos sin tu Presencia




Y entonces mis ojos perdieron su brillo.

Tu ausencia opacó su visión y el horizonte de los días fenecieron en ese absurdo ceder por la infame sociedad impuesta e incompatible para el universo de auras.

La hermosa imagen se habia extinguido junto a sus aromas de vid y perfumes que seducen con el homónimo a tu genero sutil.

Te habias ido y habia quedado en el más oscuro absoluto, en un limbo de ruidos y silencios que aturden hasta simular el odio hacia tu hermoso nombre y el aliento de tu interior.

Autor: Raúl Silverio Carbajal
© Derechos Reservados

Imagen: google
 

La Danza de tu Voz (A Cerati)


La danza de tu voz había surtido efecto

La magia musicalizada de mundos en renglones había calado en las millones de memorias capturadas en un solo soplo de existencia imposible.

El espectro se había rendido a su propio sortilegio, pero quería más.

La muerte quería oírte solo para “Ella”, te condujo al capricho de sus brazos para un cielo diferente.

Mientras tanto, tu ausencia calaba en los corazones para una ciudad eterna donde se pronuncia tu nombre.

“Ella”, la muerte sonríe y se logra una leyenda en las vías de los mortales.

Autor: Raúl Silverio Carbajal
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Sin Alma


Sin alma

Sin sueños


Sin devoción hacia ti


Deambulo en el olvido de los días de arena.

Los despliegues de sonrisas junto a las cálidas texturas de la dama, fenecieron en los acertijos de las lunas y de las imágenes inmóviles junto a sus oraciones silentes.

El metal dorado con apariencia de anillo, se conserva intacto en las eternas madrugadas sin cielo.

Ojos blancos de limbo, dibujan simetrías de ángeles oníricos que abrazan sin tibiezas ni religión.


Autor: Raúl Silverio Carbajal
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Presencia Ausente


Ya lo habías decidido una lejana mañana de arena y sol.

Te habías despertado absorbida por ese acusar de conciencia inescrupuloso que te hizo sentir culpable con despotismos hacia el verdadero amor tardío que descubriste en mis ojos, en mis tactos y en mi aura.

Deslizaste las cortinas de tu dormitorio y pensaste en la absurda postura de la realidad mentirosa que satura al mundo con sus acciones y entre ellas las tuyas, entonces, diste un paso hacia atrás y cometiste el error de empezar a olvidar tu destino.

El tiempo te rodeó con sus miserias y visiones, las muchedumbres te ocultaron de lo genuino y desaparecías con tu aura que respiraba veneno sin sabor más que a smog y cotidianidad en tus manos y en tu piel; mientras tanto, caíste en el abismo de los sentimientos innombrables en glamour y que habitaron en tu corazón y no dijiste nada.

Permitiste, que la lejanía aglomere con su vil distancia tus sentidos que se desvirtuaron para fenecer en el olvido de tu corazón hermoso.

Ahora, tu belleza rara es tan solo un caparazón de piel débil como muchas fértiles con síntomas de dominio en sus creíbles destinos sin ver los hilos que te sujetan desde el cielo que confías.

El suave murmullo de las madrugadas no te despierta, son los vuelos del gris que velan tu sueño, tu mansedumbre sobre el nefasto; y el no pronunciar de la gracia que guardas oculta, logra una visión borrosa en los iris oscuros y se estremece la noche con tu presencia ausente.


Autor: Raúl Silverio Carbajal
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Imagen Fugaz en la Distancia del Tiempo



En la distancia extraña del tiempo, entre sombras de recuerdos y tactos de almas conjurándose amor, eh visto la imagen fugaz de aquel hermoso acontecimiento en el interior de mi mente animal, junto a un desenfrenado silencio de promesas en acciones de un cuerpo de fémina junto al mío.

Desde el acuoso de mis ojos de ángeles oscuros y demonios eternos, yo te observo, desde la quietud de mis propias sombras, desde el arrullo inevitable de mi garganta y desde el recuerdo burlón de aquello que los imbéciles humanos llaman destinos equívocos, no son otra cosa que la alteración y desvío de auras que un invisible maestro de marionetas de voluntades y de existencias hace sus caprichos.

Apenas lo recuerdo, apenas lo empiezo a olvidar, antes de la noche, antes del amanecer, antes de perder las ideas de una semejanza anterior, hoy encerrado en el suave pelaje de una anatomía diferente.

Autor: Raúl Silverio Carbajal
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Caminando al Atardecer



Camino en solitario al atardecer.

Mis pasos se marcan en el asfalto bajo la tenue garua que adorna el lugar.

Deambulo en el etéreo de los sonidos para un verbo en simultáneo y particular. Los vapores de múltiples historias, se ciernen en la multitud que transita ignorante de acontecimientos vulnerables y latentes para acciones vitales y nobles que embaucan los destinos a los sin destinos.

Camino en solitario al atardecer, en el plural de tibiezas inasibles y las sedas con formas de féminas, lejano de la mortandad y tan cerca de las felonías y labios sin aromas.

Autor: Raúl Silverio Carbajal
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Evocación


Me veo en sueños que casi no recuerdo, perdido en el destiempo de pasos sin destino, lejano de lo sublime y de la amnesia invertida y fugaz cuando mi materia se descarna y entonces concibo mi odiosa muerte bajo la copa de un árbol en un cuadro extraviado.

Autor: Raúl Silverio Carbajal
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Gabriela



La primera noche del solsticio ha llegado, luego de eventos claudicados, de pronto se despiertan las ideas magnas de una sonrisa y una lágrima en el absoluto silencio junto a fantasmas que observan en la habitación. Gabriela, aquella rara mujer, mencionada en labios insulsos, se ha volcado a sus menesteres frente a un papel amarillento que llena con signos y palabras de historias fenecidas. Las velas le alumbran entre chisporroteos débiles y el aroma del humo la embarga en el sutil sentido del olfato que la lleva a tiempos idos que se dibujan con sus recuerdos.

Gabriela, luego de cien años de sueño, por fin ha despertado, tan silenciosa y cadente como su antecesora. Los argumentos están echados en el capricho de Gabriela, pronto vendrán los romances y los homicidios de almas, todo se va tejiendo en el papel amarillento.

Autor: Raúl Silverio Carbajal
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domingo, 8 de junio de 2014

Silius


Silius ha despertado de un letargo en hielo en un inframundo de olvidos que no fue recíproco. El tiempo contemporáneo es diferente, una raza de humanos se ha vuelto intolerante a las creencias de los antiguos y de sus ancestros fenecidos. Silius, es el último de su especie, de esa casta noble de fuego y sangre que antes se oían mencionar en las canciones de héroes y en clérigos de camposantos cercanos a bosques ahora talados y convertidos en alquitrán.

Hoy los vientos rugen como Silius, el hombre ha logrado dominar los cielos, el mar y los espacios sagrados del cosmos. El hogar de Silius ha sido arrancado de la virtud y de los miedos humanos. El humano volverá a sentir el temor del pasado, el confronto está cerca y el último dragón intentará no perecer en los fuegos cruzados que dibujaran alegorías en los cielos sin profecías. Los humanos volverán a creer en su interior y en los ojos desolados propios de la incertidumbre.

Autor: Raúl Silverio Carbajal
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