sábado, 26 de abril de 2014

El Bosque de Anabel



El jardín se había desbordado y se había hecho extenso, los árboles habían crecido demasiado altos y los arbustos lo imitaban en su intento. Las carcajadas compartidas habían desaparecido del interior y de alguna posible situación casual e ingenua en la retorcida memoria de Anabel.

Anabel oculta su rostro con la caricatura de su fantasía, fue al poco tiempo y después de cuando entonces tenía a dos hermanos contemporáneos para su entonces edad cercana a la pubertad, pubertad que ya no existe.

Una tarde de Abril, en el amplio verdor del jardín cargado de humedad, aromas dulces y musgos suaves que hacían de alfombra para el artificio de las hadas, el paisaje se convirtió en tibio y rojizo, acompañado de gritos desesperados que se apagaron con prontitud. Anabel, ahora tenía el bosque para ella sola.

Autor: Raúl Silverio Carbajal
© Derechos Reservados

Imagen: google

lunes, 14 de abril de 2014

Desenlace


 Te he soñado con la constancia de la existencia.

Te he visto hermosa en los cambios clandestinos y las miradas.

Te he concebido en el deseo cuando la niebla cubría tu cuerpo mórbido y sutil.

Te he visto perturbada en el sopor de lo invisible.

Te he visto desaparecer capturada por ángeles nocturnos de auras grises.

Te he visto junto a tus críos con sombras de demonios.


Autor: Raúl Silverio Carbajal
© Derechos Reservados

Oscura


Oscuras son tus vestiduras

Oscuras tus ideas y tu ego

Oscuros son tus pensamientos insensatos

Oscuro tus ademanes que invitan tras la luz de una lámpara cuyo fuego no se extingue.

Oscuros aquellos preceptos colmados de silencio innecesario para ir tras de ti

Oscuro es el bosque donde la mujer de vestiduras color noche extravía a los incautos.

Autor: Raúl Silverio Carbajal
© Derechos Reservados

El Retrato




- “El hombre de más suerte que halla en la tierra, es el que puede encontrar el verdadero Amor”

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El Conde ha encontrado el retrato de la princesa Mina, el destino se aproxima desde el tiempo envejecido hacia el presente eterno que sus manos dibujan.

Las auras están prontas a juntarse, no existe lejanía ni impedimento alguno ni dios que lo pueda evitar. La voluntad del cielo ha descendido a las puertas de su morada y con ello el hermoso arte de amar en una estadía perpetua.

Autor: Raúl Silverio Carbajal
© Derechos Reservados

Elizabetha Mina


Los escarpados acumulan a la fría nieve que dibujan los pasos de la princesa, “Ella”, frente a los viejos muros del castillo, aguarda al príncipe de sus días de iluminación. El príncipe es escoltado por los gitanos del monte, perseguido por corazones indolentes que llevan la muerte como única opción. “Ella”, observa el galope de los insensatos que lo persiguen a campo traviesa mientras el sol con su rojiza luz se resiste a caer tras las montañas afiladas.

La princesa presiente la aflicción de su amado príncipe e invoca a la integridad de la naturaleza:

* * * * * * *

- “Ven a mí, viento poderoso”
- “Ven a mí, dame tu fuerza”
- “Ven a mí, dame tu fuerza”

* * * * * * * 

El viento ruge en su invisibilidad y el príncipe pronuncia el nombre de su amada y la tierra le devuelve su hermoso poder.

Autor: Raúl Silverio Carbajal
© Derechos Reservados

Dracul



- “Bienvenido a mi hogar”
- Entre por su voluntad y deje algo de la felicidad que posee”


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Las lunas se acentuaron tras los océanos y el reluz tras las ventanas de su castillo, el evento hace tácito el inicio del destino oculto en un corazón que carece de latidos. El infame ha cruzado el pórtico de madera envejecida y acero incrustado para su captura.

Las sombras de la noche han doblegado a la insulsa luz diurna, y las galas carmesí afloran el desafío del Dracul.

Autor: Raúl Silverio Carbajal
© Derechos Reservados

Conde


- "Yo serví a la cruz, estuve al mando de las naciones cientos de años antes de que nacieras".
- "Mira lo que tu dios ha hecho conmigo…"

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El conde a quebrado el tiempo y el destino adverso, ahora retorna a sus tierras, a las tierras antiguas donde todo empezó, a las tierras de su reino, a los ocasos perpetuos donde cala el misterio de las sombras y fenecen los sin fe. La desposada princesa “su princesa” lee su mente y le seguirá hasta más allá del amanecer, hacia el infinito de una luz que olvidó a través de los decenios y los siglos, muy pronto el conde tendrá paz.

Autor: Raúl Silverio Carbajal
© Derechos Reservados

 

Sin Sonrisa



Me olvide de cómo es una sonrisa.

Me olvidé de cómo se dibujan los pliegues y el rictus del previo.

Me olvidé de ese contracción interna que evoca el placer casual.

Me he olvidado de sonreír.

Soy como una estatua cuyo escultor no le puso el semicírculo en el bajo rostro, como los extraviados ángeles de mármol que permanecen sombríos y tácitos en los recintos de las almas capturadas.

Autor: Raúl Silverio Carbajal
© Derechos Reservados

El Cielo No Existe



El telón ha caído sobre lo hermoso que ahora es ausente.

Los sueños disueltos entre luces sin luz, se incrementan y todo es ruidoso que involucran a estados alterados en la monotonía colectiva e irracional.

Los ojos cerrados sin párpados, observan a las imágenes absurdas que se mueven con la felonía y la dulce mentira en los espacios sin poesía, sin alma y sin auras.

El sin sentido se hace inmenso, magistral y soberano en los horizontes, entonces, cae la fe y una frase se dibuja en la piel:

- "El Cielo No Existe".


Autor: Raúl Silverio Carbajal
© Derechos Reservados