viernes, 2 de septiembre de 2011

Vías Sensatas

En el pasado de mis días, fue el cuestionar y lograr un confronto ante el crucifijo, lejos del atino del ideal de la mocedad cuando esta se aproxima a un tiempo que dista de las vías sensatas; en aquel suceso, lo coherente tuvo un final errado, entre arboledas tempranas de cielo color azul, el olor a tierra húmeda, los puntos de luces cálidas en interiores de edificios y en los barullos y musicalidad del nocturno que junto a pasos redundantes de mi naturaleza de viandante, fue una carta de amor en papel color celeste, untado en perfume de lejanas estrellas; entonces, el tiempo se logró estacional con los objetos y atuendos para los días siguientes, pues, el síndrome de las estelas susurraban en el laberinto de los ojos abiertos cuando todos duermen, obtuve ira, conocimiento y oscuridad, la capacidad de penumbra se capturó en los hartazgos de la idea tan sutil como lo evidente de expulsarla hacia los bastardos sin creencia.


La opulencia y estrategia fue el dominio de mi arte, seguro de mis pasos en madrugadas con calles nefastas y en diurnos plagados de ciegos indóciles y débiles a mi visión. Capturado en el vacío de los destinos, fueron días adversos e interminables en el cual terminé aceptando mi error origen, pues la estela cayó de manera vil ante la fragilidad de esa presencia primaria, tan hermosa con sus rasgos de mocedad en su estado de adultez bajo estrellas ordinarias y en telas color rosa.


Luego de un tiempo prudente en donde se gestaba otra historia, avizoré una esperanza de luz que congenia con sonrisas y tibiezas de fémina oportuna en el amplio gris, y, en cuya presencia de la misma, le dije:  - Eh vuelto a creer en Dios.


La mezquindad de los estados mancomunados fueron los precedentes de los varios tiempos clandestinos, entre el glamour, inciensos y ángeles que los demonios acechan desde el fracaso, entre urbes lejanas en busca del hermoso destino, entre ojos pequeños y sonrisas de luz, entre percepciones de los nocivos que observan sin saber absolutamente nada.


Hoy en día lo adverso inicia otra vez.


Aguardo los pasos y el confronto de los días a venir, en el seguimiento de las estelas y sus argucias desde los espejos de las noches sin fin.

Mi nombre es Raúl, y esta es parte de mi historia.
Espero no decepcionar a las pocas personas que me conocen.

Autor: Raúl Silverio Carbajal
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