
Sud América / Perú
Mis escritos, Narrativas de Conciencias, Drama, Oscurantismo, Amorios y Nocturno de los Eclipses... Et Lux In Tenebris Lucet.

Algún día parirá
Expulsará a un nuevo ser de su vientre,
y sus ayes serán la grietan del mundo
y de las conciencias imposibilitadas
de amar en ojos extraños.
Será capturada cientos de veces y más...
con golpes termales que desvanecerán a esos parámetros
que gravitan invisibles en el mundo de los sueños
que ignora cruelmente.
Y en sus días con sus noches y madrugadas.
Su piel adormecida entre edredones,
será calada por vientos de distancias
que aglomera con olvidos tácitos.
Y serán los síndromes de bullicios
entre desayunos de café caliente que nuble
cada partícula de espacio reincidente
por causa inútil a modo de prédica en este escrito
que quizá luzca en una bolsa para basura
en los días cotidianos de mañana.
Mi memoria aún conserva una imagen de alfil.
...Imagen que se hace difusa.
Autor: Raúl Silverio Carbajal
Sud América / Perú
La màs bella de entre
Todos los juguetes.
La abandonada.
La que nadie a visto.
La que sonríe,
Cuando yo la miro.
Autor: Martin Melancox
América del Sur / Perú
¿Has oído el maullido grácil y a veces agudo de estos pequeños peluches?
- Yo he sabido de esto y más...
Su miniaturizado corazón apenas palpitó 57 días con sus noches y varias horas, pues le cayó un edificio encima y maulló con sus pocas fuerzas, sangró de la nariz, intenté rescatarlo y cuando lo tuve en mis manos me miró aturdido por el golpe y supo que yo estaba allí para cuidarlo y confiado perdió el conocimiento.
Pasaban las horas y no despertaba. Su cuerpecito magullado se hacia frío y su pelaje ya no le abrigaba, así que lo arropé con una chompa y logré darle algo de calor, también con mi aliento y mis manos calientes luego de frotarlas.
Estuvo dormido-inconsciente toda la noche y todo el día siguiente. El veterinario no pudo hacer nada para reanimarlo.
Cuando llegué a casa luego del laburo, mi gatito seguía inconsciente, y al acariciarlo con suaves masajes, este apenas reaccionaba con un imperceptible movimiento de sus garritas que intentaban aferrarse no solamente a mis dedos o de algo, sino más bien a la vida. Sus débiles intentos no pudieron salvarlo, lo más triste es que yo tampoco.
Debo decir que todas sus maneras durante su corta estancia me satisfizo con sus juegos de felino que añoran seguir pequeños y sueñan a ser grandes.
Por allí, en algún lugar extraviado tengo una foto de Ponchi. No es la mejor toma pero allí está, tan pequeño y hermoso.
Fue un lindo minino. Ahora sé que maúlla y ronca tranquilo en el libre cobijo del cielo, porque Dios también tiene gatos y mi Ponchi está con El.
Ahora estoy tranquilo. Porque después de muchos años, recién se que los gatitos también van al cielo.

