sábado, 1 de noviembre de 2008

Cuando se cae el sol
















El inmenso gris cierra el fin.

Sus goznes cortan el círculo y el creyente cae.
 
No existen lágrimas

Ni letanías

Ni temblores

Ni vientos embusteros.

Un nuevo umbral se pertrecha en el infinito.
 
Y las pupilas invisibles como la conciencia bajo cúmulos de alquitrán, abren el goce de placeres mundanos sobre felonías y cielos de frenesís y batallas que entrelazan las formas y entonces gime el deseo que desfallece triunfante.
 
Las tibiezas acuosas ya se acuestan en el carmesí de la penumbra y se congenia un haz minúsculo que enlaza tragedias y miedos, odios y un abrazo de regocijo que solo entiende la convicción de saber cuando se cae el sol.
  
Autor: Raúl Silverio Carbajal
© Derechos Reservados


foto: google

1 comentario:

Carla dijo...

oh. bonito blog.

te gusta lacrimas?